Pataki Eshú Oyekun Fun
Eleguá

¿Por qué la Virtud también se le debe conceder a los Hijos? ► Pataki

Este pataki nace en el Oddun Eyioco Ofun (2–10) también conocido como Oyecun Berdura, Oyekun Fun y Oyekun Ofun, es en este signo donde nace la transformación de la tierra y de Eshú.

En esta historia de la religión yoruba la deidad Eshú Larufa era hijo de Inle y de Ikú (la muerte).

Inle es un orisha considerado el más bello del panteón yoruba, es el médico de la Osha, patrón de peces, cazador y pescador por naturaleza. Es andrógino y dueño del río, habita en el agua y en la tierra.

Es guerrero, brinda abundancia, y aleja las enfermedades de los hombres, su nombre se traduce como: «El alimento que da la tierra».

Pataki de Oyekun Fun: Los secretos que guardaban los padres de Eshú

Eshú siempre estaba asombrado de las bondades entre sus padres, especialmente la que tenía Inle hacia Ikú, cada vez que él le mencionaba a Ikú, Inle se ponía a rezarle:

“Obara lele ikú ofun mayekun fun aguaye berfun ikú yeru okuada layebe ikú mafun ikú”

Ikú entonces se convertía en una gran sombra que nadie veía y cada cosa que encontraba en su camino se lo llevaba e iba para donde Inle.

Eshú Larufa siempre vigilaba a Ikú y estaba molesto porque no tenía ese poder.

Al llegar Ikú a casa, Inle le cantaba:

“Sugualeleye awa Ikú Eggun sagualeleye adie Inle Awo Ikú Eggun Eshú Larufa awa ni lorun”.

Y así volvía Ikú a transformarse bailando siempre en la mano con una gallina.

Eshú anhelaba las virtudes de sus padres

Pensaban ellos que Eshú Larufa dormía, pero este siempre vigilaba para mirar todo lo que sucedía.

Después de bailar, Ikú se encontraba muy cansado e Inle le ponía un coco de almohada para que pudiese descansar.

Ikú descansa, porque Ikú nunca duerme.

Eshú Larufa siempre se quejaba de que no tenía virtudes como sus padres y se enfadaba por tal situación.

Cada día Ikú al marcharse mandaba a Inle a enterrar un coco y le decía:

Ya verás que tendrás el poder de la transformación y adornada de muchos colores, cada transformación tuya tendrá una virtud para el mundo.

Y siempre le recordaba que nunca le comentase nada a su hijo, pero lo que ellos no sabían era que Eshú no les perdía nunca de vista.

Un día, Eshú Larufa pidió permiso a Inle para dar una vuelta y este se lo concedió.

Eshú busca ayuda al pie de Oyá Yanza

Entonces Eshú se fue directamente a la tierra de la guerrera de la centella Oyá y muy preocupado le narra a esta todo lo que sucedía en su casa diariamente.

Oyá lo baña con diferentes hierbas frotando el cuerpo con ellas como un estropajo y mientras le baña cantaba:

“Eshú Larufa Omo lerí awa Ikú obi lerí, awo ikú, Eshú Larufa Omo lerí Oba Ikú”.

Al terminar el baño, Oyá le entregó una gallina y un coco y le dice:

Cambiarás esta gallina por la de Ikú cuando baile y también le cambiarás el coco que le ponen para descansar, pero nadie te puede ver, después que hagas el cambio me los traes.

Después de haber hecho los cambios del coco y la gallina como se lo encomendaron, Eshú Larufa regreso donde Oyá.

Oyá mantuvo tres días escondido a Eshú y en esos días sacrificó la gallina y de ella, comieron ambos .

Después Oyá toma el coco, se lo da a Eshú Larufa y le convida a ir a su casa.

Cuando llegaron escuchan como Ikú le canta a Inle y esta se transformaba en mitad hombre mitad mujer.

Oyá exige respeto entre hijos y padres

En ese momento Ikú se da vuelta y ve a su hijo Eshú Larifa y se asusta, y le pregunta a Inle si había visto la transformación ocurrida.

Oyá da tres gritos fuertes brincando y le dice a Inle y a Ikú:

La virtud también se les concede a los hijos, para que el respeto perdure entre padres e hijos y sean grandes.

A partir de hoy Ikú deberás de respetar a Eshú Larifa. Dijo Oyá.

Seguir leyendo:

Cuando los caminos se cierren ¿Cómo puedo pedirle a Eleguá un favor?

Comparte y difunde:

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: